IGLESIA PENTECOSTAL

MANANTIAL DE VIDA ETERNA

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Jesús es el único Salvador. "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." Hechos 4:12.

Al contrario de lo que la cultura contemporánea nos dice, no hay múltiples caminos hacia Dios. Sólo hay una: Jesucristo

Su muerte y resurrección nos asegura a sus seguidores una lista interminable de promesas en la Palabra de Dios.  Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, Sus promesas son para nosotros, incluyendo el vivir eternamente en su presencia.

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JESUCRISTO NUESTRO SANADOR

 

JESUCRISTO NUESTRO SANTIFICADOR

 

 

En el momento en que nacemos de nuevo, aceptando a Cristo en nuestro corazón, llegamos a ser miembros de la familia de Dios. Creemos que Él pagó el precio por nuestros pecados, y somos santificados posicionalmente, o apartados de los que no han nacido de nuevo, y somos considerados santos, porque lo que Cristo ha hecho.

"Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;" 1 Corintios 1:30

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JESUCRISTO NUESTRO SANADOR

 

Una Gran parte del ministerio de Cristo en la tierra la dedicó a sanar a los enfermos. Él sanó a toda clase de personas: los ciegos, los paralíticos, cojos, sordos, leprosos, los que tenían fiebre, y muchos de ellos con enfermedades crónicas.

El propósito de la Sanidad Divina es glorificar a Jesús. En el libro de los Hechos, encontramos tres verdades importantes que tenemos que entender:

1.Jesús sigue siendo el curador.
2.La Sanidad viene solo de Jesús.
3.El propósito de la sanidad divina es siempre para glorificarlo.

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JESUCRISTO NUESTRO REY QUE VIENE

 

Este último pilar del Evangelio Cuádruple: Jesucristo, nuestro Rey que viene. Es la expresión que captura la misma pasión ejemplificada por los apóstoles, y un millón de otros devotos seguidores de nuestro Señor a lo largo de los siglos. Es, como dijo el Apostol Pablo: "la esperanza bienaventurada".

La creencia en la segunda venida de Cristo se basa en la experiencia de los discípulos de Jesús que, unos días antes de Pentecostés, se reunieron en una montaña para escuchar la última enseñanza de Cristo resucitado. Él los comisionó para que fueran sus "testigos" a todo el mundo, y luego, subió a los cielos. Puestos de pie, mirando al cielo, dos ángeles aparecieron y entregan este mensaje: "¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." Hechos 1: 11b

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